domingo, 30 de diciembre de 2012

El peso de la paja

En términos económicos, el arte contemporáneo en España tiene el valor del peso de la paja. Únicamente representa el 1% del mercado mundial de arte y como explica la comisaria independiente Rosa Martínez –citando el libro El sistema del arte en España, coordinado por el catedrático Juan Antonio Ramírez-, a principios del año 2009 había 450 galerías de arte, pero solo un tercio eran sostenibles. Desde entonces, la crisis es más que probable que se haya llevado por delante un buen número de ellas. En total, se estima (no hay datos oficiales) que esas galerías mueven unos 50 millones de euros, mientras que, por comparar, la facturación de la industria de la pornografía quintuplica esa cifra. Y para quien busque más comparaciones debe saber que el coste de 12 kilómetros de autopista es el mismo que la cantidad más alta pagada nunca por un van goghEn el arte, el marco en el que suceden las cosas también es muy importante.

Miguel Ángel García Vega, fragmento de un artículo publicado en El País el 24 de julio de 2011.

sábado, 28 de abril de 2012

Recuerdo haber siempre pensado que la propia vida no existe por sí misma, pues si no se narra, si no se cuenta, esa vida es apenas algo que transcurre, pero nada más. Para comprender a la vida hay que contarla, aun cuando sólo sea a uno mismo. Eso no significa que la narración permita una comprensión cabal, puesto que de hecho quedan siempre vacíos que la narración no cubre, pese a las suturas o remedios que intenta aplicar. Por ese motivo es por el que la narración restituye la vida sólo de forma fragmentaria.
E. Vila-Matas: Recuerdos inventados, fragmento escogido.

martes, 6 de marzo de 2012

Hermosos ideales y torpes realizaciones

“(…) contemplo los payasos que pintó Rouault: esos pobres bufones que, al terminar su parte, en la soledad del carromato se quitan las lentejuelas y regresan a la opacidad de lo cotidiano, donde los ancianos sabemos que la vida es imperfecta, que las historias infantiles con Buenos y Malvados, Justicia e Injusticia, Verdad y Mentira, son finalmente nada más que eso: inocentes sueños. La dura realidad es una desoladora confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones, pero siempre habrá algunos empecinados, héroes, santos y artistas, que en sus vidas y en sus obras alcanzan pedazos del Absoluto, que nos ayudan a soportar las repugnantes relatividades.

En la soledad de mi estudio contemplo el reloj que perteneció a mi padre, la vieja máquina de coser New Home de mamá, una jarrita de plata y el Colt que tenía papá siempre en su cajón, y que luego fue pasado como herencia al hermano mayor, hasta llegar a mis manos. Me siento entonces un triste testigo de la inevitable transmutación de las cosas que se revisten de una eternidad ajena a los hombres que las usaron. Cuando los sobreviven, vuelven a su inútil condición de objetos y toda la magia, todo el candor, sobrevuela como una fantasmagoría incierta ante la gravedad de lo vivido. Restos de una ilusión, sólo fragmentos de un sueño soñado.” 

Ernesto Sabato: Antes del fin, 1999.